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Historia de vida-(Entrega Décimo Sexta)

21 de mayo de 2009
Continué con mi noviazgo, cada día amándola mas, aun recuerdo aquella serenata, cuando me acompaño “Ralph,” aquel paisano, (De la familia Morales de Unión de Tula) que se perfilaba en la Procuraduría de Justicia en el Estado de Jalisco, para escalar grandes puestos, y que tocaba la guitarra muy bonito, cuando interpreto; “cerezo rosa.” Lamentablemente al poco tiempo de esto, falleció en un fatídico accidente automovilístico en el “crucero de San Clemente” a escasos kilómetros del pueblo.

No tarde mucho tiempo para que Anita, me invitara a conocer su “pueblo” en Michoacán, a la vez invite a mis amigos: Esteban Contreras Acosta, y Rene Gamez Araujo, ella lo hizo con algunas compañeras de su trabajo. Viajamos en autobús y de noche, llegamos amaneciendo a la ciudad de Uruapan, era una pequeña “central camionera” quizás mas chica que la que actualmente tenemos en Unión de Tula, ubicada en el centro de la ciudad, a la misma únicamente arribaban los camiones de la línea; “galeana” Pero había que trasportarnos, en otros autobuses, aun mas viejos, (Trompudos) y que nos llevarían hasta el “pueblo de mi esposa” el primero salía de la “centralita,” a las 7:00 AM tendríamos que esperar, ya que habíamos llegado cerca de las cinco de la mañana. Recorrimos unos 17 kilómetros, por una carretera sinuosa y de terraceria, con una abundante vegetación a los lados.

Cuando entramos al “pueblito” me pareció muy pintoresco, y honestamente, muy diferente al mió, no había infraestructura en sus calles y fincas, por lo que no existía una continuidad de una casa con la otra, generalmente estaban divididas por cercas, que señalaban patios muy grandes (Ekhuaru en purhepecha) o también huertas, se tenia la sensación al entrar, de que aun no lo habíamos hecho. Note de inmediato, (En aquellos años) muchas carencias, no había gasolinera, únicamente unas cuantas tiendas de abarrotes, no tenia clínicas, sus calles eran de terraceria, casi no tenia alumbrado publico, no había servicios, únicamente una caseta telefónica, y el telégrafo, la mayoría de las personas, hasta para comprar el gas, y la mayoría de los productos alimenticios lo hacían en Uruapan, así mismo no existían los taxis, y las personas se transportaban en la “flecha” a si le decían al autobús.

La casa de Anita, (De sus papas) era de adobe y teja, con una huerta muy grande casi una hectárea, en el patio un enorme árbol de mamey, al lado sur, se había dividido por indicaciones de Doña Lolita, (Mama de Anita) en otro solar, en donde vivía, Emigdio + con su esposa Tere, e hijos, aquel hermano menor de Anita. (Después mi compadre) La finca básicamente consistía en dos cuartos, un corredor, y otro cuartito separado que era utilizado como cocina, no había sanitarios, a lo lejos (Casi cien metros) estaba una casita muy pequeña, con un “pozo” y unos tablones, que hacia las funciones de sanitario, no tenia puerta solamente una cortina, no había luz eléctrica, y por la noche, nos alumbrábamos con velas para poder llegar, u optábamos, por no hacerlo e ir a otro lado mas cercano, sobre todo si estaba lloviendo. Igualmente si queríamos bañarnos, tendríamos que hacerlo con agua de la “pila” que estaba junto al lavadero, y generalmente seria con agua fría.

Al DIA siguiente, nos reunimos la mama de Anita, (Doña Lolita +) sus hermanos; Artemio, Emigdio + y Eduardo, (Mi compadre) se les apodaba en el pueblo; “Los tres García.” Por sus apellidos, y sobre todo por su unión entre ellos, y con su mama. A Doña Lolita, ya había tenido oportunidad de conocerla en Guadalajara, no así a sus hermanos. Nos sentamos a la mesa de seis sillas, junto con mis amigos, misma que se ubicaba dentro de la cocina, en donde se cocinaba en un “Fogón.” Habíamos arrimado otras sillas para poder estar sentados todos. Inmediatamente Artemio me identifico como el novio de su hermana, abundo la platica, almorzamos, y luego pasamos a una de las piezas, que también fungía como sala, se destaparon cervezas, y convivimos muy amenamente. En tanto Anita lo hacia con sus amigas, dentro de la misma casa.

A partir de esa ocasión, y durante mi noviazgo con Anita, regrese varias veces a su pueblo, (Desde luego acompañado de ella) en una, invite a mis padres, luego a: Luís Arturo Murphy Martinez, a; Ángel Gomez Contreras (La Paloma) y a Adriana, (Hoy su esposa), en otra ocasión a Salvador Villasana Díaz, y a Catarino Díaz Ramírez (Turicata, hijo del “Picos”) a mi tío Roberto Rubio Sandoval, (Hermano de la “Bulena”) y mi tía su esposa.

Recuerdo cuando Doña; “Lolita” + en un gesto de cordialidad y amistad, me invito a pasar junto con Anita, un fin de semana en Patzcuaro. Que ciudad tan hermosa, la mayoría de sus fincas de construcción antigua, de adobe y piedra, todas pintadas de rojo y blanco, al centro de la población, dos enormes plazas, una quizás la mas grande la la Republica Mexicana, donde se erige el monumento a: “Don Vasco de Quiroga” (Tata Vasco) hacia el oriente de la misma la “Casa de los once patios,” y la “basílica” en donde se venera a; “Ntra. Señora de la Salud” el templo con sus portones de madera, e inconcluso, ya que según la historia se había proyectado que fuese la Catedral del Estado de Michoacán, en el interior sus enormes naves, y en su altar la virgen de la salud, que la leyenda cuenta es; hermana de la de Zapopan, San Juan de los Lagos, y Talpa, ya que al parecer fueron hechas del mismo material.

Frente a la otra de sus plazas, aquellos portales con tantos negocios de artesanías, y también la presidencia Municipal. Sus tradicionales “nieves” tan ricas. En el extremo del portal el mercado, con tantos negocios de comida, y artesanías. Hacia el lado Poniente de la ciudad, su malecón, antes la estación del ferrocarril, en aquel se abordan lanchas impulsadas por motor, para transportarse a la isla de “Janitzio” así como a otras mas, el viaje no se puede emprender, sin antes probar su ricos “Charalitos” o comprar sus originales sombreros, que venden en el malecón.

La lancha hace un recorrido de cerca de treinta minutos, de ida e igual tiempo de regreso, al llegar a la isla, de Janitzio, se empieza a caminar subiendo, por esas calles empedradas, y escalonadas, con negocios de artesanías y comida a los lados, se vende de comer el famoso: “pescado blanco” de la misma laguna.

El recorrido no es fácil, se tenían que subir no menos de unos trescientos metros, (Todo el cerro) para Luego llegar a una plazoleta en donde se levanta un monumento enorme de unos 70 metros de altura, que representa a: José Maria Morelos y Pavón, quien tiene el brazo derecho en alto empuñando la mano, por dentro esta sirve, (Para quien se anima a subir hasta allá) como mirador, se aprecia la belleza del lago de Patzcuaro, así como su población. Toda la estructura por dentro funciona como museo, y conforme se va subiendo por unas gradas en forma de caracol, con pinturas murales a los lados se narra, la historia de nuestra independencia. Nunca me ha tocado estar para el DIA de “muertos” (uarhiri) pero me han dicho que por la noche en el panteón de la isla, se lleva a sus difuntos su comida que le gustaba, se encienden veladoras en todas las tumbas, y se entonan cantos tradicionales a sus seres queridos.

Cuando regresamos, nunca se me va a olvidar que nos encontramos con otra lancha, que iba a la isla, quedamos a escasos 5 o 6 metros de distancia, y vi a; Don Cosme Delgadillo, + de Unión de Tula, quien efusivamente me saludo. (Que chiquito es el mundo)

A partir de aquella ocasión, he regresado a Patzacuaro y Janitzio, no menos de unas cincuenta veces, la mayoría en viaje de placer, aunque algunas por negocios, de mi profesión.

También en aquella ocasión tuve la oportunidad de conocer la ciudad de Uruapan, y sus bellezas, como su Parque Nacional, Licenciado : Eduardo Ruiz, con sus hermosos paseos, y fuentes que se producen de manera natural en el cauce del Rió Cupatitzio cuyo nacimiento se da en el mismo parque, en un lugar que se llama: “La Rodilla del Diablo” Así como los niños, que a la entrada por unas monedas recitan en pûrhepecha algunos versos de leyendas amorosas, como cuando también se tiran al agua del rió, para sacar también algunas moneditas que el paseante le avienta. Se venden ahí mismo las gorditas tradicionales de; flor de calabaza, de rajas, etc.

El agua del rió, sirvió durante muchos años como agua potable para todo el pueblo, se le podía beber inclusive de las mismas llaves, por lo que no se veía que nadie la vendiera embotellada. Mas abajo como a diez kilómetros siguiendo el cauce del rió, se encuentra la cascada la Tzararacua.

En el centro de la ciudad, el tradicional mercado de los antojitos, en donde la comida por excelencia son las carnitas tan ricas, vendidas por muchos años por aquel famoso; “Patillas.” Y ahora por las hijas del: “Riel.”

Su gran plaza que destaca por el monumento a Vasco de Quiroga, a los lados sus Portales de dos cuadras y poco más de largo, con multitud de negocios, entre los que destacan sus tiendas más antiguas como; La Nacional, o su café; Las Pérgolas en donde se reúnen los hombres de negocios y los políticos regionales.

Al lado oriente de la ciudad, sobre al avenida Cupatitzio, se erige una gran estatua de Don Lázaro cárdenas, (Tata Lázaro), que con sus brazos cruzados mira altivamente hacia su natal Jiquilpan. No existe en todo el Estado de Michoacán una sola ciudad o localidad, que no tenga un monumento a Lázaro Cárdenas, o por lo menos una calle que lleve su nombre.

También a esta ciudad he regresado no menos de cien veces, la mayoría por asuntos de negocios, de índole Jurídico.

Me encuentro en el año de 1977, y se avecina el evento de mi Graduación, con motivo de haber terminado mis estudios de Derecho, previamente tendría los exámenes, la mayoría me había quedado para extraordinario, por mis escasas asistencias, afortunamente me fue muy bien y pase todos con promedio, que no se puede decir que fue bueno, pero si aceptable.

Como Presidente de Generación en la escuela, fue elegimos al licenciado: Octavio Cotero Bernal, muy a su pesar de, Javier Balbaneda, (Compañero de estudios) quien con su influencia desidia lo que se hacia y no dentro de las aulas.

Este sin duda era de los llamados Fósiles, no se cuanto tiempo tendría en el plantel escolar como alumno, nunca tuve un solo roce con el, a diferencia de algunos otros compañeros, a quienes sin motivo aparente, y con arrebatamiento llego a golpear con la cacha de su pistola que siempre portaba. También tuvo serias diferencias con mi Padrino de matrimonio; licenciado: Jorge Moya Gutiérrez, actual Notario Publico en Juanacatlan Jalisco. Algunos años después no mas de tres, de haber egresado de la Facultad, Balbaneda fungía como Comandante de la Policía Judicial Federal, y al parecer por un lió amoroso fue muerto a balazos, en el centro nocturno; D Vince, que se ubicaba sobre la Avenida López Mateos Sur en Guadalajara.

El evento de la Graduación seria en Septiembre y consistiría en: Un acto Académico, que se llevaría a cabo en el teatro Degollado, en donde maestros y funcionarios de la Universidad de Guadalajara así como el padrino de nuestra Generación; Licenciado Ramiro Acosta Castillo, nos harían entrega de nuestra Carta de Pasante. Posteriormente se celebraría una misa, y al final se tomaría una foto (Del Recuerdo) con maestros y Autoridades Universitarias, por la noche una cena Baile.

Mis invitados eran: Mis padres, mis hermanos; Habacuc, Ulises y Corina, mis abuelos maternos, mi tío Rene Ríos, mi novia Anita, y su mama. Había invitado también al cuñado y hermana de mi novia, y déspotamente declinaron la misma.

En el teatro Degollado, me hizo entrega de mi carta de pasante mi maestro y padrino, Licenciado Ramiro Acosta Castillo, acompañado en ese momento entre otros, por el licenciado Edmundo Marquez, actual Notario Publico, de Tlajomulco de Zúñiga Jalisco, cuyas oficinas las tiene instaladas en el “Palomar.”

Ese día por la mañana, y por la prisas, algunos de mis compañeros, de los que recuerdo; Ríos Moran (De Tamazula de Gordiano Jalisco) Becerra, (De Ocotlan, Jalisco) y otros me pidieron el Despacho, para cambiarse de ropa, y ponerse el traje, que generalmente era rentado. Ya que esa oficina quedaba relativamente cerca del Degollado.

Recuerdo que después del Acto Académico, fuimos a comer, mis padres, mi abuelita materna Jovita, mi novia Anita, y su mama Doña Lolita, al Restaurante; El Lido, en Miguel Blanco y Colon, que en aquel entonces era de lo mejor, en el centro de la ciudad.

Por la noche en la cena baile, me toco compartir la mesa, con el licenciado: Cantu, y su familia. El era…. en aquel viaje a Unión de Tula, nuestra estrella de foot ball, que lamentablemente resulto lesionado, en el pequeño accidente que antes de llegar a Tecolotlan tuvimos, cuando el famoso; Cafre, (Compañero de estudios) condujo aquel camión, y coleo pegando con un trailer. (Versión ya narrada)

Fue una noche muy especial, compartí con mi familia y con la mayoría de mis compañeros, que afortunamente me conocían, bebimos, comimos, y bailamos, hasta la madrugada, nunca la olvidare.

Continuara….

Lic. Herman Rene Real
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